Definir una página web: Guía esencial para crear una estructura eficaz

Aprende a definir una página web desde cero: objetivos, estructura, contenidos, taxonomías y herramientas para planificarla y auditarla.
Una página web puede tener un diseño atractivo, cargar rápido y utilizar una tecnología moderna y, aun así, no cumplir su función. Esto ocurre cuando el proyecto empieza por los colores, las pantallas o la elección del gestor de contenidos sin haber decidido antes qué debe conseguir la web, a quién se dirige y cómo se organizará su información.

Definir una página web consiste en convertir las necesidades de una organización y de sus usuarios en una estructura concreta de contenidos, páginas, funcionalidades y recorridos. Es el trabajo previo que permite saber qué hay que diseñar, desarrollar, redactar, medir y mantener.

En esta guía explicamos cómo realizar esa definición paso a paso, qué papel desempeñan las taxonomías, las subtaxonomías y las folksonomías, y cómo revisar una web existente antes de decidir qué debe conservarse, corregirse o eliminarse.

Qué significa realmente definir una página web

Definir una web no es preparar una lista de secciones ni escoger una plantilla. Es establecer el sistema que conectará los objetivos del proyecto con las necesidades de las personas que lo visiten.

Una definición completa debe responder, como mínimo, a estas preguntas:

  • ¿Para qué existe la página web?
  • ¿A qué personas debe ayudar, informar o convencer?
  • ¿Qué preguntas necesitan resolver esas personas?
  • ¿Qué acción queremos que realicen?
  • ¿Qué contenidos y funcionalidades hacen falta?
  • ¿Cómo se organizarán y relacionarán las páginas?
  • ¿Cómo sabremos si la web está cumpliendo su objetivo?

Las respuestas forman la base de la arquitectura, la experiencia de usuario, el diseño, el contenido, el SEO y el desarrollo técnico. Cuando no están documentadas, cada profesional puede interpretar el proyecto de una forma distinta.

El resultado suele ser una web incoherente, con páginas innecesarias, mensajes repetidos, categorías poco claras y recorridos difíciles de seguir.

Decisiones que deben tomarse antes del diseño

Determinar el objetivo principal

Una web puede tener varios objetivos, pero conviene identificar uno como prioritario. Por ejemplo:

  • Generar solicitudes de presupuesto.
  • Vender productos o servicios.
  • Conseguir reservas.
  • Captar suscriptores.
  • Informar sobre una organización.
  • Publicar contenidos educativos.
  • Atender a clientes o usuarios.

“Tener presencia en Internet” no es un objetivo suficientemente concreto. Tampoco lo es “modernizar la imagen”. Una formulación más útil sería: “facilitar que las empresas interesadas comprendan nuestros servicios y soliciten una reunión”.

Cuanto más específico sea el objetivo, más fácil será decidir qué páginas, mensajes y llamadas a la acción necesita la web.

Identificar al público

La misma información no se organiza ni se explica igual para una persona experta que para alguien que se acerca al tema por primera vez.

Para definir el público no basta con indicar su edad o lugar de residencia. Es más útil conocer:

  • Qué problema intenta resolver.
  • Qué conocimientos tiene sobre el tema.
  • Qué dudas o temores pueden frenarle.
  • Qué criterios utiliza para tomar una decisión.
  • Qué información necesita antes de contactar o comprar.
  • Desde qué dispositivos y situaciones consultará la web.

Elegir la acción principal

Cada página debería ayudar al usuario a avanzar. La acción puede ser comprar, reservar, contactar, descargar un documento, continuar leyendo, comparar alternativas o solicitar información.

La llamada a la acción no debe elegirse al terminar el diseño. Debe formar parte de la definición porque condiciona los contenidos, la jerarquía visual y los recorridos.

Delimitar el alcance

También hay que decidir qué queda dentro y fuera de la primera versión. Esta delimitación evita que el proyecto crezca continuamente mientras se desarrolla.

El alcance puede concretarse mediante una lista de:

  • Páginas y secciones.
  • Tipos de contenido.
  • Idiomas.
  • Integraciones externas.
  • Formularios.
  • Áreas privadas.
  • Sistemas de reserva o pago.
  • Funciones de búsqueda y filtrado.
  • Contenidos que deben migrarse.

Tipos de páginas web según su objetivo

El tipo de web influye en la organización de los contenidos, las funcionalidades, el diseño de las plantillas y la frecuencia de actualización.

Tipo de web Objetivo principal Contenidos habituales
Web corporativa o de servicios Presentar una organización y generar oportunidades comerciales Servicios, proyectos, equipo, casos de éxito y contacto
Comercio electrónico Vender productos o servicios Categorías, fichas de producto, carrito, pago y ayuda
Web de contenidos Informar, educar, entretener o persuadir Artículos, vídeos, pódcast, reportajes y guías
Directorio o catálogo Facilitar la localización y comparación de elementos Fichas, filtros, categorías, buscador y mapas
Plataforma o aplicación web Permitir que el usuario realice una tarea Paneles, cuentas, formularios, datos y procesos
Comunidad Favorecer la participación entre usuarios Perfiles, publicaciones, comentarios, grupos y etiquetas

Qué es una web de contenidos

En una web de contenidos, la información es el producto principal. Puede presentarse mediante textos, imágenes, audio, vídeo, documentos descargables o una combinación de formatos.

Su propósito puede ser informar, enseñar, entretener, crear una audiencia o influir en una decisión. Dentro de esta categoría encontramos blogs, medios de comunicación, revistas digitales, enciclopedias, centros de recursos y plataformas educativas.

Ejemplos conocidos son Xataka, El Confidencial, Marca o proyectos de divulgación como Dciencia. Aunque sus temáticas son diferentes, todos necesitan una estructura que permita publicar grandes cantidades de información sin que el usuario se pierda.

Por eso, en este tipo de proyectos cobran especial importancia las taxonomías, las subtaxonomías, las etiquetas, los buscadores y los sistemas de recomendación de contenidos.

Taxonomías, subtaxonomías y folksonomías

Una web no solo necesita contenidos; también necesita un criterio que permita organizarlos. Sin ese criterio, el menú, las URLs, los filtros y el enlazado interno pueden acabar respondiendo a lógicas diferentes.

Qué es una taxonomía

Una taxonomía es un sistema de clasificación estructurado y jerárquico. Agrupa el contenido en categorías generales definidas por los responsables de la web.

Puede compararse con una biblioteca en la que los libros se distribuyen en secciones como Literatura, Ciencia o Historia. Cada sección representa una categoría principal que ayuda a localizar el contenido según su temática.

En una web de noticias, una taxonomía principal podría estar formada por:

  • Inicio.
  • Noticias.
  • Opinión.
  • Deportes.
  • Cultura.

Qué son las subtaxonomías

Las subtaxonomías son subdivisiones de una categoría principal. Permiten organizar el contenido con mayor detalle sin perder la relación con el nivel superior.

Siguiendo el ejemplo de la biblioteca, dentro de Ciencia podrían aparecer Física, Química y Biología.

En una web de recetas, la estructura podría ser:

  • Recetas
    • Entrantes.
    • Platos principales.
    • Postres.

Las subtaxonomías son especialmente útiles cuando una categoría contiene muchos elementos y el usuario necesita acotar la información.

Qué es una folksonomía

Una folksonomía es un sistema de clasificación más flexible basado en etiquetas o términos utilizados por los usuarios o por los autores del contenido.

A diferencia de una taxonomía, no necesita seguir una jerarquía rígida. Puede reflejar atributos, situaciones, tendencias o formas espontáneas de describir un contenido.

En una plataforma de fotografía, por ejemplo, las personas podrían etiquetar sus imágenes como “naturaleza”, “vacaciones”, “familia” o “atardecer”. Una misma imagen podría pertenecer a varias etiquetas sin que exista una relación jerárquica entre ellas.

Sistema Cómo se organiza Quién lo define Ejemplo
Taxonomía Mediante categorías jerárquicas El equipo responsable de la web Cultura
Subtaxonomía Mediante divisiones dentro de una categoría El equipo responsable de la web Cultura → Cine
Folksonomía Mediante etiquetas flexibles Autores, editores o usuarios Estrenos, premios o cine español

Cuándo utilizar cada sistema

Las categorías deben representar los grandes territorios temáticos o funcionales de la web. Las subcategorías sirven para dividir territorios demasiado amplios. Las etiquetas permiten relacionar contenidos que comparten un atributo concreto, aunque pertenezcan a categorías distintas.

Por ejemplo, en una web de cocina:

  • Categoría: recetas.
  • Subcategorías: entrantes, platos principales y postres.
  • Etiquetas: vegetariano, sin gluten, menos de 30 minutos o cocina italiana.

Cómo construir la arquitectura de una página web paso a paso

1. Crear un inventario de contenidos

Antes de preparar el menú hay que saber qué información existe y cuál será necesario crear. El inventario puede incluir páginas, artículos, documentos, productos, vídeos, formularios y cualquier otro recurso que deba aparecer en la web.

En una web existente conviene registrar para cada URL:

  • Título.
  • Tipo de contenido.
  • Temática.
  • Tráfico y conversiones, si hay datos disponibles.
  • Estado de actualización.
  • Calidad y utilidad.
  • Decisión recomendada: conservar, mejorar, fusionar, redirigir o eliminar.

2. Agrupar la información según las necesidades del usuario

La estructura no debería reproducir automáticamente los departamentos internos de la empresa. El usuario no siempre conoce esa organización ni utiliza el mismo vocabulario.

Resulta más útil agrupar el contenido a partir de preguntas y tareas reales. Por ejemplo, una persona que visita la web de una empresa de reformas puede querer:

  • Saber qué tipo de reformas realiza.
  • Ver proyectos terminados.
  • Entender cómo trabaja.
  • Obtener una orientación sobre el precio.
  • Solicitar una visita o presupuesto.

Estas necesidades pueden transformarse después en categorías, páginas y recorridos.

3. Definir las categorías principales

Las categorías deben ser suficientemente diferentes entre sí y comprensibles sin explicaciones adicionales. Nombres como “Soluciones”, “Universo” o “Descubre” pueden resultar atractivos, pero no siempre permiten anticipar qué encontrará el usuario.

Para validar una categoría conviene comprobar:

  • Si representa un grupo de contenidos relevante.
  • Si el nombre coincide con el lenguaje del público.
  • Si puede mantenerse útil a medida que crezca la web.
  • Si se diferencia con claridad de las demás categorías.
  • Si contiene suficientes elementos para justificar su existencia.

4. Añadir subtaxonomías solo cuando aporten claridad

No todas las categorías necesitan subcategorías. Crear demasiados niveles puede obligar al usuario a atravesar varias páginas antes de llegar al contenido que busca.

Una subtaxonomía está justificada cuando facilita una decisión, reduce una lista demasiado extensa o representa una forma habitual de buscar información.

5. Diseñar un sistema controlado de etiquetas

Las etiquetas pueden multiplicarse con facilidad. “Marketing digital”, “marketing online” y “marketing en Internet” podrían terminar generando tres archivos diferentes para una misma idea.

Para evitarlo es recomendable mantener un vocabulario controlado:

  • Definir qué atributos pueden convertirse en etiquetas.
  • Establecer una forma preferente para los sinónimos.
  • Revisar etiquetas duplicadas o demasiado específicas.
  • No crear una etiqueta para un único contenido, salvo que exista un plan de crecimiento.
  • Decidir qué archivos de etiquetas deben ser indexables.

6. Representar la estructura en un mapa del sitio

El mapa del sitio permite visualizar la relación entre páginas, categorías y niveles. No debe confundirse con el sitemap XML destinado a los buscadores.

Un mapa sencillo para una web de servicios podría ser:

  • Inicio
    • Servicios
      • Servicio A.
      • Servicio B.
      • Servicio C.
    • Proyectos.
    • Quiénes somos.
    • Blog.
    • Contacto.

Una estructura lógica y un buen enlazado interno ayudan tanto a las personas como a los buscadores a descubrir las páginas importantes y comprender cómo se relacionan entre sí.

7. Definir las URLs

Las URLs deben ser legibles, estables y coherentes con la estructura. Por ejemplo:

  • /recetas/postres/tarta-de-manzana/
  • /servicios/diseno-web/
  • /blog/como-definir-pagina-web/

No es necesario que reflejen cada nivel del menú, pero sí conviene aplicar una lógica consistente. En un rediseño, cualquier cambio de URL debe acompañarse de un mapa de redirecciones para no dejar enlaces rotos ni perder el acceso a páginas que ya reciben visitas.

8. Definir plantillas y tipos de contenido

Dos páginas pueden parecer distintas, pero compartir una misma plantilla. Por ejemplo, todas las fichas de servicio pueden incluir:

  • Introducción.
  • Problema que resuelve el servicio.
  • Proceso de trabajo.
  • Beneficios.
  • Proyectos relacionados.
  • Preguntas frecuentes.
  • Formulario de contacto.

Definir estas plantillas ayuda a estimar el trabajo de diseño, desarrollo y redacción. También favorece la consistencia cuando la web crece.

9. Dibujar los recorridos principales

El mapa del sitio muestra dónde están las páginas. El recorrido de usuario explica cómo llega una persona desde una necesidad inicial hasta una acción.

Un recorrido posible sería:

  1. El usuario encuentra un artículo en Google.
  2. Lee una explicación relacionada con su problema.
  3. Accede a la página de un servicio.
  4. Consulta un caso de éxito.
  5. Solicita una reunión.

Este recorrido permite detectar qué contenidos deben enlazarse y qué información necesita el usuario antes de tomar una decisión.

Cómo revisar una página web existente antes de redefinirla

Cuando el cliente ya tiene una web, el proyecto no debería comenzar eliminando todo lo anterior. Primero hay que identificar qué funciona, qué genera problemas y qué elementos conservan valor.

La revisión debe combinar varias perspectivas.

Revisión estratégica

  • ¿La propuesta de valor se entiende con rapidez?
  • ¿La web se dirige al público correcto?
  • ¿Las acciones principales están claras?
  • ¿Los contenidos apoyan los objetivos comerciales o informativos?
  • ¿Existen páginas que no cumplen ninguna función?

Revisión de contenidos

  • ¿La información está actualizada?
  • ¿Hay contenidos duplicados o muy similares?
  • ¿Faltan respuestas a preguntas importantes?
  • ¿Los títulos describen correctamente cada página?
  • ¿El tono y el vocabulario son coherentes?

Revisión de arquitectura y SEO

  • ¿Las páginas importantes están accesibles desde la navegación?
  • ¿Hay páginas huérfanas sin enlaces internos?
  • ¿Las categorías se solapan?
  • ¿Existen enlaces rotos o cadenas de redirecciones?
  • ¿Los títulos, descripciones y encabezados están correctamente definidos?
  • ¿Las URLs siguen una lógica consistente?

Revisión de experiencia de usuario

  • ¿El menú resulta comprensible?
  • ¿Los formularios piden solo la información necesaria?
  • ¿Los botones indican claramente qué ocurrirá?
  • ¿La web puede utilizarse correctamente desde un móvil?
  • ¿Los textos, contrastes y controles son accesibles?

Revisión técnica

  • ¿Qué gestor de contenidos, tema y complementos utiliza?
  • ¿Cómo responde el servidor?
  • ¿Existen problemas de carga o estabilidad visual?
  • ¿Las páginas importantes pueden rastrearse e indexarse?
  • ¿Se han configurado cabeceras básicas de seguridad?
  • ¿Hay sistemas de analítica, consentimiento e integraciones externas?

Herramientas para analizar y revisar una página web

No existe una herramienta capaz de revisar por sí sola la estrategia, el contenido, la arquitectura, el rendimiento, la tecnología y la seguridad. Lo más eficaz es utilizar varias herramientas con objetivos diferentes y reunir después los resultados en un único diagnóstico.

Herramienta Qué permite revisar Cuándo utilizarla
DinoRANK Auditoría SEO, arquitectura, enlazado interno, visibilidad y palabras clave Para localizar problemas SEO y priorizar oportunidades
PageSpeed Insights Rendimiento, accesibilidad, buenas prácticas y SEO Para comprobar páginas y plantillas importantes en móvil y ordenador
WordPress.com Site Profiler Información inicial sobre dominio, alojamiento y tecnología Durante el reconocimiento técnico de una web WordPress
BuiltWith CMS, analítica, publicidad, CDN y otras tecnologías detectadas Para conocer la base tecnológica de una web
What WordPress Theme Is That? Tema de WordPress y algunos complementos detectables Para identificar rápidamente la base visual de una web
Screaming Frog SEO Spider URLs, códigos de respuesta, redirecciones, metadatos, encabezados, enlaces y contenido duplicado Para crear un inventario técnico y rastrear el sitio completo
SEO META 1 COPY Títulos, descripciones, encabezados, enlaces, imágenes y datos estructurados Para revisar manualmente una página concreta
WebPageTest Carga de recursos, tiempos, peticiones y condiciones de prueba Para investigar problemas de rendimiento en profundidad
Security Headers Cabeceras HTTP relacionadas con la seguridad Para detectar configuraciones que conviene revisar
KeyCDN HTTP Header Checker Cabeceras de respuesta, códigos HTTP, redirecciones y compresión Para comprobar respuestas concretas del servidor

Un orden práctico para utilizar las herramientas

  1. Reconocimiento: analizar el dominio con WordPress.com Site Profiler, BuiltWith y What WordPress Theme Is That.
  2. Inventario: rastrear la web con Screaming Frog.
  3. SEO: revisar errores y oportunidades con DinoRANK y comprobar páginas concretas con SEO META 1 COPY.
  4. Rendimiento: evaluar las plantillas principales con PageSpeed Insights y profundizar con WebPageTest.
  5. Servidor y seguridad: examinar las respuestas mediante Security Headers y KeyCDN HTTP Header Checker.
  6. Interpretación: relacionar todos los hallazgos con los objetivos, los usuarios y los contenidos del proyecto.

Conviene analizar varias páginas representativas, no solo la portada. Un artículo, una ficha de producto, una categoría o un formulario pueden presentar problemas muy diferentes.

Las puntuaciones automáticas deben utilizarse como orientación. Una buena auditoría no persigue únicamente mejorar un número, sino facilitar la navegación, reducir errores, mejorar el rendimiento y ayudar a que la web cumpla su propósito.

Qué documentos deben prepararse al definir una web

La fase de definición debería terminar con documentos concretos que puedan utilizar diseñadores, desarrolladores, redactores y responsables del proyecto.

Brief estratégico

Debe recoger el objetivo, el público, la propuesta de valor, las acciones principales, el alcance, las restricciones y los indicadores que se utilizarán para evaluar el resultado.

Mapa del sitio

Representa las páginas, sus niveles y sus relaciones. Debe distinguir entre páginas permanentes, categorías, fichas, contenidos editoriales y utilidades.

Modelo de taxonomías

Documenta las categorías, subcategorías, etiquetas y reglas para crear nuevos términos. También puede indicar qué archivos serán visibles, indexables o utilizables como filtros.

Inventario de plantillas

Enumera los tipos de página que necesitarán un diseño propio: inicio, categoría, artículo, servicio, producto, autor, resultados de búsqueda, contacto o error 404, entre otros.

Matriz de contenidos

Relaciona cada página con su objetivo, público, mensaje principal, contenido necesario, responsable y estado de producción.

Requisitos funcionales

Describe qué debe poder hacer el usuario y qué debe hacer el sistema: buscar, filtrar, registrarse, pagar, reservar, descargar, comentar, guardar o recibir comunicaciones.

Plan de medición

Define qué comportamientos se medirán. Algunos ejemplos son los formularios enviados, las compras, las reservas, las suscripciones, las descargas o las visitas a páginas clave.

Plan de migración

Cuando existe una web anterior, debe indicar qué contenidos se conservan, cuáles se fusionan y qué redirección corresponde a cada URL que desaparece.

Errores frecuentes al definir una página web

Confundir el menú con la arquitectura

El menú es una de las formas de navegar por la web, pero no representa todas las relaciones entre páginas. El enlazado contextual, los buscadores, los filtros, las migas de pan y los contenidos relacionados también forman parte de la arquitectura.

Empezar por el diseño visual

Diseñar pantallas sin conocer el contenido real obliga a trabajar con textos ficticios y módulos genéricos. Cuando llega el contenido definitivo, la estructura puede dejar de funcionar.

Crear demasiadas categorías

Una clasificación excesivamente fragmentada produce secciones con poco contenido y dificulta que el usuario entienda las diferencias.

Utilizar etiquetas sin control

Las etiquetas duplicadas, ambiguas o creadas para un único artículo generan archivos poco útiles y complican el mantenimiento.

Copiar la estructura de un competidor

Analizar referentes puede aportar ideas, pero su estructura responde a otros objetivos, contenidos, recursos y públicos. Copiarla sin análisis puede trasladar también sus problemas.

Auditar únicamente la página de inicio

La portada no representa todas las plantillas. Los artículos, productos, categorías, formularios y páginas de conversión pueden tener comportamientos muy diferentes.

Eliminar URLs sin preparar redirecciones

Una URL antigua puede recibir visitas, tener enlaces externos o aparecer guardada en marcadores. Si desaparece sin alternativa, el usuario encontrará un error y se perderá parte del valor acumulado.

Perseguir una puntuación sin analizar el problema

Una nota técnica puede orientar, pero no sustituye al criterio. El objetivo no es obtener un número perfecto, sino mejorar la experiencia, la accesibilidad, la capacidad de rastreo y el cumplimiento de los objetivos de la web.

Preguntas frecuentes sobre cómo definir una página web

¿Qué significa definir una página web?

Significa establecer sus objetivos, público, contenidos, estructura, funcionalidades, requisitos técnicos y sistema de medición antes de comenzar el diseño y el desarrollo.

¿Qué diferencia hay entre un mapa del sitio y una taxonomía?

El mapa del sitio representa las páginas y su jerarquía. La taxonomía define el sistema utilizado para clasificar contenidos. Ambos elementos pueden relacionarse, pero no son equivalentes.

¿Cuántos niveles debe tener la estructura de una web?

No existe una cifra válida para todos los proyectos. Conviene utilizar los niveles necesarios para que la información sea comprensible y accesible, evitando jerarquías profundas que obliguen a navegar innecesariamente.

¿Qué diferencia hay entre categorías y etiquetas?

Las categorías organizan los contenidos en grupos principales y suelen tener una estructura jerárquica. Las etiquetas describen atributos o temas transversales y pueden relacionar contenidos de categorías diferentes.

¿Hay que revisar la web anterior antes de rediseñarla?

Sí. La revisión permite conservar contenidos, URLs, enlaces y funcionalidades que ya aportan valor. También ayuda a detectar problemas que no deberían trasladarse a la nueva versión.

¿Qué herramienta es mejor para auditar una web?

Depende de lo que se quiera analizar. Screaming Frog es útil para rastrear URLs; PageSpeed Insights y WebPageTest analizan el rendimiento; BuiltWith identifica tecnologías; DinoRANK ayuda con aspectos SEO; y Security Headers revisa determinadas cabeceras. Una auditoría completa combina varias herramientas.

¿Debe definirse primero el contenido o el diseño?

Ambos procesos pueden avanzar de forma coordinada, pero el diseño necesita conocer el objetivo, la estructura y una muestra representativa del contenido real. Diseñar únicamente con textos ficticios aumenta el riesgo de crear plantillas poco adecuadas.

Definir primero permite diseñar y desarrollar mejor

Definir una página web es establecer el criterio que guiará todas las decisiones posteriores. Antes de elegir una plantilla, dibujar una portada o instalar complementos, hay que entender qué debe conseguir el proyecto, quién utilizará la web y qué información necesita encontrar.

Las taxonomías y subtaxonomías aportan una estructura estable. Las folksonomías y etiquetas crean relaciones más flexibles. El inventario, el mapa del sitio, las plantillas y los recorridos convierten esas ideas en un sistema que puede diseñarse y desarrollarse.

Cuando ya existe una web, la definición debe comenzar con una auditoría estratégica, editorial y técnica. Las herramientas ayudan a recopilar datos, pero la decisión final debe basarse en la utilidad para el usuario y en los objetivos reales del proyecto.

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